Una iglesia con vida propia

Si cuidar de vuestro propio jardín puede llegar a convertirse en una experiencia extrasensorial, ¿os imagináis lo que puede dar de sí cultivar una iglesia? Sí, sí. Plantando, regando y podando es como Barry Cox creó la New Zealand’s Tree Church.

treechurch

Después de viajar por el mundo y convertirse en un experto visitador de iglesias, Barry Cox decidió construir un espacio único donde los conceptos de religión y naturaleza se unieran de una forma mucho más fluida. Continue reading “Una iglesia con vida propia”

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Los bichos van a la escuela

Hace unos días se puso en contacto con jardín y natura una profesora de la escuela Jesuitas de Gracia, en Barcelona, pidiendo información sobre uno de nuestros productos.

Estuvimos hablando con ella y nos gustó tanto lo que nos contó sobre el proyecto jardinero que llevan a cabo en el colegio que fuimos con nuestros bichos a visitarlos.

Al llegar a la escuela nos quedamos muy sorprendidos cuando vimos que tienen dos huertos ecológicos chulísimos y que los encargados de que estos den frutos son única y exclusivamente los alumnos. En concreto los de tercero y quinto de parvulario y los de quinto de primaria. Continue reading “Los bichos van a la escuela”

Diario de un patio abandonado

Día 25 915

Hoy suman 25 915 días desde que me abandonaron. Sé que hace bastante tiempo que no escribía pero he estado muy ocupado poniendo en orden mi jardín. Ser un patio no es fácil; unas plantas se te cuelan por la parte trasera, mientras otras nacen de debajo del suelo, sin importarles mi intimidad.

Pero bueno, tampoco hay muchas novedades desde el último día, o el anterior, o el otro… ¡Oh! Bueno, sí, se ha instalado una familia de patos, como en los viejos tiempos, entre la pérgola y el limonero. Son viajeros sin rumbo que pretenden quedarse un tiempo a disfrutar de mi encanto, y a cambio, me cuentan anécdotas sobre otros patios como yo…

Emprendieron su largo viaje desde Australia, entre los restos abandonados del SS Ayrfield, en Homebush. Continue reading “Diario de un patio abandonado”

¿Cómo visten los árboles cuando hace frío?

Esta mañana he salido de casa y en menos de lo que canta un gallo se me ha puesto la nariz que ni la de Rudolf. He vuelto a entrar con la idea de vestirme por capas y utilizar todas las que encontrase en el armario pero cuando se me ha descongelado la neurona he comprendido que con una chaqueta bastaba.

Abrigado, por fin, he caminado hacia el coche y entre pasos largos y escalofríos me he cruzado con un árbol. En ese momento ni lo he mirado porque lo que más quería era llegar a mi destino y encender la calefacción, pero cuando he dado marcha atrás y lo he visto, mi pie izquierdo ha pisado el embrague y el derecho, el freno.

“¿Tienes frío?”, le he preguntado.

No sé si habrá sido porque realmente ha entendido mi pregunta y ha tiritado para mostrarme que sí tenía frío o por la racha de viento que en ese momento ha sacudido todos los árboles del pueblo, pero por si los árboles tuviesen frío…

Árboles que dejan boquiabierto

Tengo un amigo que es dentista al que le he consultado un par de cosas antes de colgar las más que magníficas fotos que veréis a continuación. La primera es si estar más de un minuto con la boca abierta puede afectar a vuestra mandíbula y la segunda, si existe alguna forma de que delante de la magnificencia de esta vetusta y robusta inmensidad la boca no se abra. A las dos cuestiones ha contestado que no.

Por tanto, como no existe peligro bucal y el quedarse boquiabierto es un acto reflejo: