Flores que nacen, crecen y ¡boom!

A veces llega el momento en la vida de una flor en que ya sea por exceso de agua, falta de nutrientes o, simplemente, porque el tiempo no pasa en balde para nadie, se hace vieja de repente y muere: unas se ponen mustias durante días antes de hacerlo, otras se desprenden de todos los pétalos hasta secarse…

La forma floral de morir que Fong Qi Wei propone, Exploded Flowers, es, al menos, mucho más vistosa que las anteriormente citadas. ¿No os recuerdan todas estas flores que explosionan a algo que pasa mucho en las fiestas mayores? ¡Fuegos artificiales!

Si en los entierros, en vez de tanto ramo, se hicieran explosionar unas cuantas flores todo cogería un carácter festivo que convertiría el “evento” en algo más “de recordar lo bueno” y no tan “de llorar” 🙂

Parece que estas flores se han tomado en serio lo de que la primavera la savia altera

¡BOOM!

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Cajas que dan vida

Lo último, dentro del mundo del embalaje, ya no es que los envoltorios sean reciclables o aprovechables, sino que además puedan generar vida.

LIFEBOX

El micólogo norteamericano Paul Stamets ha inventado, como parte de sus esfuerzos para ayudar a proteger el medio ambiente, una caja que, entre las corrugaciones del cartón, contiene cientos de semillas de árboles y miles de esporas de hongos, y que al ser mojada se convierte en un pequeño bosque que eliminará a lo largo de 30 años, una tonelada de CO2 aproximadamente.

Paul Stamets

Life Boxes

Life Box es un ejemplo de producto que cierra lo que se conoce como ciclo perfecto: el que empieza y acaba con vida. ¿Os imagináis que algún día todos los envases fueran así? Podéis llamarme utópico, seguro que al señor Stamets también se lo llamaron hace diez años, cuando presentó por primera vez el proyecto Life Box…

¡Por muchos bosques!