El veganismo entra por la puerta grande de Las Arenas de Barcelona

IMG_0709La plaza rebosa de gente. Unos corren intentando ponerse a cubierta mientras otros, más valientes, se quedan mirando como se avecina. Ruge con fuerza y su color negro se impone en toda Plaza España. Quien iba a decir que, después de 35 años, volveríamos a ver torear en el Arenas de Barcelona; pero esta vez los toreros son los veganos.  El mal tiempo y su tormenta primaveral ha muerto al cabo de segundos, o como mínimo eso parece una vez te adentras en la Cúpula del Arenas. “Bienvenida a la Veggie World Barcelona 2017”, dice un señor mientras reparte adhesivos y folletos informativos. Bruselas, Lión, Londres y ahora, por primera vez, la feria visita Barcelona los días 1 y 2 d’abril. Después de ser considerada la ciudad “Veg-friendly” en el 2016, se estima que se acercaran un total de 5.000 visitantes durante todo el fin de semana. Según ProVeg, organizador de la feria, ser vegano implica 5 pros: Pro sabor, Pro salud, Pro medio ambiente, Pro justicia y Pro animales.

Más de 70 expositores de todo el mundo se reparten por todo el espacio circular para mostrar ideas ingeniosas y productos que recogen, como principio fundamental, el bienestar de los animales y estar en armonía con el ecosistema. A primera vista, o mejor dicho a primer olfato, lo que más resalta son los stands dedicados a la alimentación vegana, formando el 60% de la totalidad. Todo proviene de fuentes vegetales excluyendo completamente  los orígenes animales. Recogen toda una gran gama de colores: verde, amarillo, naranja, rojo, lila… Desde leche de coco, té, cervezas, bebidas energéticas, hasta chocolate, frutos secos, hamburguesas o incluso Kebabs. Se podría decir que este último, bajo la apariencia de los modernos FoodTracks, es el que más cola recoge de una fira que rebosa de gente y que no entiende de edades. “Queremos romper con el tópico de que comer vegano es comer sin sabor, aburrido y solo de color verde”, explica Cristina Rodrigo, portavoz de ProVeg España, durante la conferencia inaugural titulada “Por qué nuestro futuro es vegano?”. Por eso mismo, los programas culinarios son los grandes protagonistas de la programación de la feria, junto con la presencia de charlas informativas hechas por especialistas en nutrición.

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Según un estudio de la consultora Lantern, España ya cuenta con 3,6 millones de personas que basan su dieta en productos esencialmente vegetales; lo que representa un 7,8% del total de la población. “La falta de carne en tu dieta supone directamente una falta de vitaminas y de nutrientes necesarios para el funcionamiento de tu cuerpo. Por ejemplo, si eres vegano, es muy importante suplementar la vitamina b12 de origen animal. Es necesario visitar un especialista en alimentación y informarse bien”, explica el voluntario Gero Schomaker desde su stand “Pregunta a un vegano”.

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Pero, poco a poco, se va proyectando una nueva idea mientras observas el resto de los expositores: ¿de qué sirve salvar a los animales si no salvamos el medio ambiente? La contaminación, la degradación de la tierra, la escasez de agua… ¿Cómo ser vegano en un mundo globalizado donde difícilmente se sabe que hay detrás de cada bien ofrecido? Frente a esta dificultad, las empresas de cosméticos, como Ringana o EAGIS-Pharma, o de ropa y calzados, como Punto Eco Textil o ByBLANCH, exponen sus productos explicando cómo consiguen el número más grande sellos eco posible. Sin conservantes, sin productos químicos, sin testar en animales, sin grasa animal… Recuerdan, una y otra vez, que absolutamente todo proviene de los vegetales.

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“Cerrad los ojos todos”, dice por el micrófono Cristina Rodrigo, “quiero que cada uno de vosotros se imagine un mundo justo donde ningún animal sufra y convivamos entre todos cuidando el planeta”. Mientras casi todos lo hacen, los voluntarios de las asociaciones protectoras por los derechos de los animales quedan bien atentos. Sueñan despiertos y luchan cada día por ese mundo, que ahora, queda tan lejos. La asociación Zoo XXI recoge firmas para reconvertir el Zoo de Barcelona en un santuario animal, “pasar de la exhibición a la observación”, comenta una de las voluntarias. Por otro lado, Igualtat Animal apuesta por el arte y las nuevas tecnologías por intentar dar el punto de vista del animal. Diversas fotografías se exponen en la pared y muestran la cara de los animales más perjudicados por la producción intensiva de la ramaderia industrial. Ojos que transmiten inocencia frente a un mundo que los califica de simple materia al peso.

Muchos describen el veganismo como una moda que va y vuelve con el tiempo, otros como una simple forma de vida saludable y el Veggie World como “el futuro indispensable que necesitamos”. Esperan, concienciando de esta forma la población, conseguir el objetivo de una rebaja del 50% de la producción de los productos animales para 2040.

Nicole Márquez Abellán

Barcelona baila la llegada de la primavera

El Festival Viñapolen celebra su primera edición con más de 200.000 asistentes.03.20.17.JPGLa primavera se ha estrenado en la primera edición del Festival Viñapolen de Barcelona reuniendo a 20 grupos musicales y a más de 200.000 bichos.

La cuenta atrás primaveral escondía, tras las cortinas del escenario, a grandes grupos como PolenDuro, De flor en flor, Anti Insecticidas y Tulipans&Roses.

^0C0F1732B6AA4AB7DDC1B9659461BEE112BC850A1CB6255289^pimgpsh_fullsize_distr.jpgSegún fuentes de la organización, el festival ha resultado ser un gran éxito ya que “cada uno ha aportado su granito de arena”. En 2016, cuatro bichos aficionados a la música decidieron abrir un crowdfunding con el fin de crear dicho festival, consiguiendo una suma total de 1 millón de semillas.

Aún siendo la música el gran protagonista del acontecimiento, los bichos también han podido disfrutar de muchas actividades y de barra libre de polen especialmente extraído de campos plantados para la ocasión.

“Ha sido toda una experiencia disfrutar de este momento rodeado de compañeros y flores tan sabrosas” explicaba Lisa McFlower, batería del grupo PolenDuro.  El buen tiempo y los buenos ánimos han permitido dar la bienvenida a la primavera celebrando, por primera vez en la historia, un festival en su nombre.

Surcando de la tierra al mar

Jardín y Natura se inicia en el mundo del patrocinio de la vela ligera

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“Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;”

[…]

¿Quién no ha recitado cientos de veces este poema en la escuela?

En Jardín y Natura compartimos el amor por el mar y la vela de José de Espronceda y lo demostramos patrocinando a regatistas de nivel como son Yannick Márquez o Adri Márquez.

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Una iglesia con vida propia

Si cuidar de vuestro propio jardín puede llegar a convertirse en una experiencia extrasensorial, ¿os imagináis lo que puede dar de sí cultivar una iglesia? Sí, sí. Plantando, regando y podando es como Barry Cox creó la New Zealand’s Tree Church.

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Después de viajar por el mundo y convertirse en un experto visitador de iglesias, Barry Cox decidió construir un espacio único donde los conceptos de religión y naturaleza se unieran de una forma mucho más fluida.

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La hizo florecer a partir de árboles que él mismo trasplantó: eligió diferentes variedades y las plantó imitando la forma de una iglesia. Para las paredes utilizó leptospernums por su color rosa palo y el techo lo fabricó con alisos que, gracias a su escaso follaje, dejan entrar la luz de forma natural en el espacio.

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Hoy en día,  la iglesia está abierta para bodas y eventos y tiene capacidad para acoger hasta un centenar de invitados. En los terrenos de Cox también se puede pasear por los jardines y por un laberinto de estilo medieval.

Con una iglesia así, cualquier Don Juan se replantearía lo de casarse.

Los bichos van a la escuela

Hace unos días se puso en contacto con jardín y natura una profesora de la escuela Jesuitas de Gracia, en Barcelona, pidiendo información sobre uno de nuestros productos.

Estuvimos hablando con ella y nos gustó tanto lo que nos contó sobre el proyecto jardinero que llevan a cabo en el colegio que fuimos con nuestros bichos a visitarlos.

Al llegar a la escuela nos quedamos muy sorprendidos cuando vimos que tienen dos huertos ecológicos chulísimos y que los encargados de que estos den frutos son única y exclusivamente los alumnos. En concreto los de tercero y quinto de parvulario y los de quinto de primaria.

“Plantamos, trabajamos y recogemos” se llama el proyecto y ganó el Premio escuela agricultura y alimentación ecológica, de la Associació Vida Sana y la Generalitat de Catalunya. El objetivo principal de este es acercar al alumno a la parte de la naturaleza que tiene relación con su alimentación y calidad de vida. Para ello, estudian la tierra, crean su propio compost, estudian el clima y la temporalidad de cada alimento.

Los bichos pudieron observar muy de cerca patatas, fresas,  plantas aromáticas, guisantes… “No me lo comí por respeto a la escuela, porque realmente tenía todo muy buena pinta” afirma la mariquita.

3, 2, 1… ¡Feliz primavera nueva!

No os vais a creer lo que me pasó el fin de semana. La noche del sábado al domingo, a eso de las tres y media de la madrugada abrí un ojo y empecé a oír música. Los vecinos, imaginé. Me levanté y miré por la ventana. Nada en la calle. Bajé al comedor y el volumen aumentó. No entendía nada. Al darme la vuelta me di cuenta de que la música provenía de mi jardín…

¡Los bichos de mi patio habían montado una fiesta para celebrar la llegada de la primavera!

Los animales, lejos de asustarse o sorprenderse, me invitaron a que me quedase a “la cuenta atrás”. ¿La cuenta atrás? Resulta que en vez de celebrar el cambio de año como los humanos, los insectos celebran el año nuevo cuando llega la primavera.

“3, 2, 1… ¡Feliz primavera nueva!”

Brindamos, yo con una cervecita que me acabé abriendo y ellos con un destilado de polen que preparan para estas ocasiones, bailamos y acabamos viendo amanecer.

Hice varias fotos pero estas son las dos únicas que me han dejado colgar. Se ve que tienen una reputación dentro del mundo de los bichos que no les gustaría perder…

Les pasé mi móvil y les dije que cuando tuviesen un hueco en la agenda me gustaría entrevistarlos para que me explicasen un poco más sobre sus vidas. En cuanto tenga noticias de mis nuevos amigos os cuento…

Hasta más posts y ¡feliz primavera nueva!

Diario de un patio abandonado

Día 25 915

Hoy suman 25 915 días desde que me abandonaron. Sé que hace bastante tiempo que no escribía pero he estado muy ocupado poniendo en orden mi jardín. Ser un patio no es fácil; unas plantas se te cuelan por la parte trasera, mientras otras nacen de debajo del suelo, sin importarles mi intimidad.

Pero bueno, tampoco hay muchas novedades desde el último día, o el anterior, o el otro… ¡Oh! Bueno, sí, se ha instalado una familia de patos, como en los viejos tiempos, entre la pérgola y el limonero. Son viajeros sin rumbo que pretenden quedarse un tiempo a disfrutar de mi encanto, y a cambio, me cuentan anécdotas sobre otros patios como yo…

Emprendieron su largo viaje desde Australia, entre los restos abandonados del SS Ayrfield, en Homebush.

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Los restos del SS Ayrfield en Homebush Bay, Australia

Siguieron hasta Camboya, donde hicieron una pequeña parada en los templos escondidos de Angkor.

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Templos tragados por la jungla, Angkor.

Cruzaron toda Rusia y descendieron el vuelo en Ucrania para poder cruzar por el túnel del amor. Parece ser que es un túnel formado por el paso del tren en una zona de abundante vegetación.

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Túnel del amor, Ucrania

Descansaron en una cabaña de pesca de Alemania. Está perdida en un lago rodeado de montañas, no recuerdan nada más que silencio y paz.

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Cabaña de pesca en un lago, Alemania

Y cruzaron el Atlántico en busca del continente Americano. Encontraron un molino abandonado al oeste de Quebec que les robó el corazón. Dicen que les recuerdo un poco a él por la esperanza que tenemos de ser encontrados de nuevo.

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Molino abandonado. Quebec, Canadá.

Bajaron hasta Colombia y se instalaron en el Hotel Salto. Parece ser que ahí se hospedaban muchos pájaros; conocieron a unos que habían hecho prácticamente la misma ruta.

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Hotel Salto, Colombia.

Y aquí han acabado , en España, explicándome como la Madre Naturaleza reconquista los lugares que el humano olvida. Y con ganas de fiesta y desconexión. Pero ya os digo yo que en la prisión de Fuerte de San Cristòbal lo que van a encontrar es más de lo mismo…

En fin, ¡este soy yo!

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Fuerte de San Cristóbal, Navarra.