JARDINES TERAPÉUTICOS

Plantar, regar, arrancar… estas son solo 3 de las muchas actividades que hacen las personas que padecen autismo en un Jardín de los Sentidos.


El autismo es un trastorno psicológico que daña la capacidad que tienen las personas a la hora de comunicarse y relacionarse entre sí. Actualmente, se diagnostica autismo en 1 de cada 68 individuos y en 1 de cada 42 niños varones; más común que los casos de cáncer, diabetes y SIDA. No tiene cura, pero se sigue innovando e investigado en terapias que disminuyan la tendencia asocial de los pacientes. Un ejemplo son estos jardines, donde se practican actividades que estimulan y equilibran los 5 sentidos; los pacientes consiguen mejorar la percepción que tienen de las cosas. Las plantas y los vegetales son ideales para conseguir este estímulo gracias a sus formas, texturas, colores y olores; estas actividades logran una reducción del trastorno hasta la mitad. “Los niños con autismo le tienen manía a tocar ciertas cosas. Parte de la terapia es manipular la tierra, que se le quite esa aversión, al tiempo que trabajamos otras áreas”, explica el doctor Nicolás Linares, director del Instituto Filius de la Universidad de Puerto Rico.

Estos jardines se han ido multiplicando en América y en Europa; por ejemplo, en Anger, el Institut d’éducation Motrice inauguró en septiembre de 2013 su primer jardín sensorial.

Los servicios que antes recibían los niños en oficinas, usando materiales artificiales, se sustituyen ahora por el contacto directo con la naturaleza.

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